Nuevas guías para pruebas de VIH

La Organización Mundial de Salud (OMS) presentó las nuevas guías consolidadas sobre servicios de prueba de diagnóstico de VIH en las que ya no se recomienda la consejería previa. 

El 19 de julio de 2015, aprovechando que la comunidad internacional ha vuelto su atención a la conferencia de la Sociedad Internacional de sida (IAS, por sus siglas en la inglés) en Vancouver, la OMS presentó nuevas guías para las pruebas de diagnóstico de VIH. Como parte de los esfuerzos por incrementar el número de personas testeadas que conocen su diagnóstico, las nuevas guías han relajado la recomendación de la consejería previa, sin embargo continúan recomendando los principios de las 5 “C”: Consentimiento, Confidencialidad, Consejería, Correctos resultados y Conexión con los servicios de salud. 

Para todos los servicios de prueba del VIH (SPV), independientemente de su enfoque, los beneficios reales de salud pública deben siempre prevalecer sobre el daño o riesgo potencial. Por otra parte, la razón principal para la realización de la prueba debe ser siempre tanto beneficiar a los individuos como mejorar los resultados de salud a nivel de la población.

La prueba del VIH para el diagnóstico debe ser siempre voluntaria, el consentimiento debe ser informado (aunque sea verbalmente) previo a la prueba, y el test debe estar vinculado con los servicios de prevención, tratamiento, atención y apoyo para maximizar tanto los beneficios de salud individuales y públicos. Sosteniendo las cinco C Las 5 C son principios que se aplican a todos los servicio de prueba y en todas las, circunstancias: Consentimiento: Las personas que reciben la prueba deben dar su consentimiento informado. 

El consentimiento verbal es suficiente, no se requiere el consentimiento por escrito. Estas son las recomendaciones de OMS, sin embargo en muchos países existe normativa que exige un consentimiento informado por escrito. A todas las personas se les debe informar que existe un servicio de consejería y de su derecho a rechazar realizarse la prueba. Confidencialidad: Los SPV deben ser confidenciales, lo que significa que lo que discuten el proveedor y el cliente no puede ser compartida con ninguna otra persona, sin el consentimiento expreso de la persona. 

Aun cuando la confidencialidad debe ser respetada, esta no debe colaborar en reforzar el secreto, el estigma o la vergüenza. Consejería: Información previa a la prueba puede ser proporcionada en un ambiente de grupo, pero todas las personas deben tener la oportunidad de hacer preguntas en un ambiente privado, si lo solicitan. Todas las pruebas del VIH deben ir acompañadas de un asesoramiento adecuado, y después de la prueba el abordaje se debe ajustar.

en función del resultadoCorrecto resultado: los proveedores de la prueba del VIH deben esforzarse para proporcionar servicios de alta calidad y los mecanismos de control de calidad deben asegurarse de que las personas reciben un diagnóstico correcto. Esto puede incluir medidas tanto internas como externas y debe recibir el apoyo del laboratorio nacional de referencia. Todas las personas que reciben un diagnóstico positivo de VIH deben ser retesteados para verificar su diagnóstico antes de iniciar el tratamiento del VIH. 

Conexión con los servicios de salud: deben existir una adecuada y efectiva derivación y vinculación a los servicios de prevención, tratamiento y atención. Proporcionar SPV donde no hay acceso a la atención, o pobre vinculación a la atención, ha demostrado un limitado beneficio para las personas con VIH. Las recomendaciones completas de la OMS A continuación compartimos una versión abreviada y parcial de la tabla que resume las nuevas recomendaciones de la OMS para los SPV:

La importancia de los primeros 90 El compromiso mundial y regional es que el 90 por ciento de las personas que viven con VIH conozcan su estado serológico, es decir que en los próximos 5 años hayan tenido acceso a la prueba y una adecuada derivación a los servicios de salud. 

Cumplir esta meta requiere la incorporación de la prueba dentro de los paquetes de prevención combinada y la inversión financiera necesaria para ampliar dramáticamente su cobertura. Para ello, tanto en el ámbito de la comunidad como en todos los servicios de salud, debe incrementarse los recursos técnicos y humanos para ofrecer el SPV.